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¿Qué resolución se debe utilizar para imprimir fotos sin que se vean pixeladas? La guía práctica

¿Qué resolución se debe utilizar para imprimir fotos sin que se vean pixeladas? La guía práctica

Ha seleccionado sus mejores fotos. Aquellas que merecen plasmarse en papel en lugar de quedarse ocultas en un teléfono. Realiza el pedido, espera la entrega con impaciencia... y, lamentablemente, la impresión le decepciona. Los contornos están borrosos, se pierden los detalles y no acaba de entender por qué. En realidad, la respuesta suele resumirse en una sola palabra: la resolución.

Se trata de un parámetro técnico que solemos pasar por alto, ya que es invisible en la pantalla. Sin embargo, es este parámetro el que determina la nitidez de su impresión. En AgfaPhoto Print lo sabemos mejor que nadie. Una bonita foto mal preparada puede ofrecer un resultado muy por debajo de lo que merecía.

Esta guía está pensada para evitarle eso. Comprenderá qué significa realmente la resolución, qué valor debe fijarse según el formato elegido y cómo asegurarse de que sus fotos queden impresas exactamente como las había imaginado.

¿Cuál es el formato fotográfico habitual para la impresión?

Antes de hablar de cifras, hay que comprender algo sencillo. La pantalla y el papel no funcionan según las mismas reglas. Lo que parece perfectamente nítido en su teléfono puede quedar borroso una vez impreso. El motivo es que estos dos soportes no interpretan una imagen de la misma manera. Y ahí es donde entra en juego la resolución.

¿Qué resolución debe tener una fotografía para su impresión?

La resolución de una fotografía se mide en DPI, siglas de «dots per inch» (puntos por pulgada), es decir, el número de puntos de tinta por pulgada cuadrada en el soporte final. Cuanto mayor sea esta cifra, más precisa y detallada será la imagen en el papel.

Una pantalla muestra correctamente una imagen a 72 ppp. Esto es suficiente para una visualización digital. Sin embargo, en papel, esta densidad produce un resultado borroso y, en ocasiones, pixelado, sobre todo a medida que aumenta el formato. Para la impresión de fotografías, el umbral universal recomendado por los laboratorios profesionales es de 300 ppp. Por debajo de este valor, se empieza a correr un riesgo.

Lo que realmente importa no es únicamente el valor de DPI que aparece en las propiedades del archivo. Es el número total de píxeles que contiene su imagen, combinado con el formato de impresión que haya elegido. Estos dos datos juntos determinan si su impresión será nítida o decepcionante.

¿Cuál es la resolución adecuada para una fotografía?

Como ya habrá comprendido, la respuesta es 300 ppp en el formato final de impresión. Se trata de la referencia adoptada por todos los laboratorios fotográficos serios y se basa en una realidad fisiológica sencilla. A 300 ppp, el ojo humano ya no distingue los puntos individuales. El resultado parece continuo, se conservan los detalles y las transiciones de color siguen siendo suaves.

Por debajo de este umbral, los efectos varían en función de la distancia de observación. A 150 ppp, un formato grande observado a más de un metro aún puede salir airoso. Por debajo de los 100 ppp, la pixelación se hace visible a simple vista, incluso en formatos pequeños. En una impresión fotográfica de 10 x 15 cm que se sostiene entre las manos, este tipo de imperfección no pasa desapercibida.

Un smartphone reciente de 12 megapíxeles o más suele generar archivos más que suficientes para los formatos habituales. Los problemas surgen sobre todo con las fotos recuperadas de las redes sociales o compartidas por mensajería. Estas plataformas comprimen automáticamente las imágenes, a veces de forma muy agresiva, sin que usted se dé cuenta en la pantalla.

¿Cuál es la mejor resolución de impresión?

En teoría, 600 ppp ofrece una densidad dos veces superior a la de 300 ppp. En la práctica, hay que tener en cuenta que la diferencia es prácticamente imperceptible en la gran mayoría de las impresiones fotográficas. La calidad de la impresión fotográfica no se mide únicamente por la cifra de ppp. También depende de las tintas utilizadas, del soporte elegido y de la calibración de los equipos.

Pasar a 600 ppp solo aporta una mejora perceptible en situaciones muy específicas. Como una impresión de gran formato que se vaya a observar desde muy cerca, o determinados soportes técnicos concretos. Para las impresiones clásicas, los pósteres y los álbumes de fotos, fijarse en 300 ppp no solo es suficiente, sino que es lo que recomiendan los profesionales. Aumentar innecesariamente la resolución hace que el archivo ocupe más espacio, complica el envío en línea y no mejora el resultado visible en el papel.

¿Cuál es la resolución de una imagen para una impresión en formato A4 y otros formatos?

A menudo es aquí donde las cosas se complican. Sabemos que hay que aspirar a los 300 ppp, pero esta cifra por sí sola no dice gran cosa si no se relaciona con el formato de impresión elegido. Un archivo que resulta perfecto para una impresión de 10 x 15 cm puede resultar insuficiente para un póster de 50 x 70 cm. Todo depende del número de píxeles disponibles en su imagen.

Los píxeles que necesita según el formato fotográfico elegido

Para evitar sorpresas desagradables, lo más sencillo es partir de una referencia concreta. A continuación le indicamos las cifras que debe conocer para los formatos más habituales, a 300 ppp y a 150 ppp para los formatos grandes que se observan desde lejos.

Formato de impresión Dimensiones en cm Píxeles necesarios a 300 ppp Píxeles aceptables a 150 ppp


Formato de impresión

Dimensiones en cm

Píxeles necesarios a 300 ppp

Píxeles aceptables a 150 ppp

10x15 cm

Impresión clásica

1 181 x 1 772 px

591 x 886 px

13x18 cm

Impresión mediana

1 535 x 2 126 px

768 x 1 063 px

20x30 cm

Impresión grande

2 362 x 3 543 px

1 181 x 1 772 px

A4 (21x29,7 cm)

Formato estándar

2 480 x 3 508 px

1 240 x 1 754 px

30x40 cm

Póster pequeño

3 543 x 4 724 px

1 772 x 2 362 px

40x60 cm

Póster mediano

4 724 x 7 087 px

2 362 x 3 543 px

50x70 cm

Póster grande

5 906 x 8 268 px

2 953 x 4 134 px

60x80 cm

Gran formato

7 087 x 9 449 px

3 543 x 4 724 px


Tenga en cuenta que la columna de 150 ppp solo se aplica a los formatos que se ven desde lejos. Para una impresión que se sostenga con las manos, 300 ppp sigue siendo el valor mínimo que no debe rebasarse.

¿Cómo calcular los píxeles que necesita?

No hace falta ser un experto para realizar este cálculo. La fórmula es sencilla. Debe multiplicar las dimensiones de su formato en pulgadas por la resolución deseada en DPI. Una pulgada equivale a 2,54 cm.

Para un A4 a 300 DPI, el cálculo da 8,27 pulgadas de ancho multiplicadas por 300, lo que equivale a 2 480 píxeles de ancho. Y 11,69 pulgadas de alto multiplicadas por 300, lo que da 3 508 píxeles de alto. Eso es exactamente lo que indica la tabla anterior.

En la práctica, no es necesario que saque la calculadora cada vez que realice un pedido. Lo que debe recordar es que, cuanto mayor sea el formato, más píxeles necesitará. Y que la resolución que aparece en las propiedades de su archivo es solo una indicación. Lo que realmente importa es el tamaño real de la imagen en píxeles en relación con el formato que elija.

En AgfaPhoto Print, el configurador en línea comprueba automáticamente si su archivo contiene suficientes píxeles para el formato seleccionado. Si no es así, se muestra una alerta antes de la validación. Se trata de una valiosa medida de seguridad para evitar sorpresas desagradables al recibir el pedido.

Smartphone, cámara fotográfica, red social: ¿de dónde procede su archivo?

Insistimos en ello, pero el origen de su fotografía influye directamente en la resolución disponible. Y es ahí donde suelen surgir las decepciones.

Un smartphone reciente genera archivos de entre 12 y 50 megapíxeles. Por lo general, esto es más que suficiente para los formatos habituales, hasta 30 x 40 cm sin ningún problema. Una cámara réflex o híbrida ofrece aún más posibilidades, con archivos que permiten impresiones de gran formato sin comprometer la nitidez.

Los problemas surgen sobre todo con las fotos descargadas de las redes sociales o recibidas por mensajería. Instagram, Facebook, WhatsApp o Messenger comprimen automáticamente las imágenes al compartirlas. Una foto de 12 megapíxeles puede quedar reducida a menos de 1 megapíxel tras este procesamiento. Sin que usted lo perciba en su pantalla. Esto es precisamente lo que provoca una resolución demasiado baja para la impresión y, por lo tanto, una copia borrosa o pixelada una vez en papel.

La solución es sencilla. Recurra siempre al archivo original, aquel que sale directamente de su dispositivo o de su galería de fotos, antes de compartirlo o comprimirlo. Es este archivo el que contiene todos los píxeles capturados, y es el que proporcionará el mejor resultado en el soporte final.

¿Cómo conseguir un resultado nítido, tanto en tiradas pequeñas como en gran formato?

Contar con un buen archivo es fundamental. Sin embargo, hay algunos pasos adicionales que marcan realmente la diferencia. Algunos deben realizarse antes del envío, mientras que otros dependen directamente del laboratorio que se encarga de la impresión.

Lo que puede corregir antes de enviar su archivo

La preparación del archivo es su parte del trabajo. Y es más sencilla de lo que se cree.

El primer punto es el formato del archivo. El formato JPEG es muy adecuado para la impresión fotográfica, siempre que la compresión se ajuste al nivel más alto al exportar. Cada vez que se vuelve a guardar en JPEG se produce una ligera pérdida de datos. Si retoca sus fotos, trabaje en formato RAW o TIFF mientras se encuentre en la fase de edición. Exporte a JPEG solo una vez, en el momento de enviar el archivo definitivo.

El segundo punto se refiere a la exposición. Las pantallas de los teléfonos inteligentes suelen ser muy luminosas, lo que realza el aspecto de las fotos en pantalla. Una imagen que parece bien expuesta en su teléfono puede resultar notablemente más oscura en papel. Un ligero ajuste de los tonos medios previo a la impresión evita este tipo de decepciones.

El tercer punto es el espacio de color. La gran mayoría de las fotos digitales están codificadas en sRGB, que es el estándar recomendado para la impresión. Si su archivo está en Adobe RGB, recuerde convertirlo a sRGB antes de enviarlo. Sin este paso, algunos tonos pueden aparecer ligeramente desajustados en la copia impresa.

Por último, recuerde comprobar el encuadre según el formato elegido. La relación de aspecto de una foto tomada con un smartphone no siempre se corresponde con las proporciones de un formato de papel estándar. Si no recorta la imagen previamente, el laboratorio lo hará automáticamente. Y, por lo tanto, en ocasiones se recortará algún detalle o un rostro en los bordes.

Qué hace AgfaPhoto Print para garantizar el resultado

Una vez enviado su archivo, el laboratorio se encarga del resto. Y es ahí donde se hacen evidentes las diferencias de calidad entre los distintos proveedores.

En AgfaPhoto Print, la exigencia comienza por los equipos. Las impresoras utilizadas están calibradas para reproducir fielmente los colores en cada impresión, sin desviaciones en los tonos ni pérdida de luminosidad. Esto es lo que garantiza que la fotografía que ha retocado en su pantalla se parezca realmente a lo que recibirá en su buzón.

Las tintas y los soportes también son muy importantes y, a menudo, se subestiman. Las tintas fotográficas de calidad profesional reproducen una amplia gama de colores, con matices sutiles que las tintas de gama baja aplanan. Un papel fotográfico profesional absorbe la tinta de forma diferente a un soporte corriente. Esto se traduce en negros más profundos, blancos más luminosos y una durabilidad mucho mayor a lo largo del tiempo.

Tanto si solicita una simple impresión de 10 x 15 cm como un póster fotográfico de gran formato, cada pedido se somete al mismo nivel de exigencia. El legado de AgfaPhoto en el mundo de la imagen radica precisamente en este rigor en los materiales y en la precisión colorimétrica. Allí donde otros proveedores hacen concesiones para ofrecer precios atractivos.

Algunos consejos sencillos para obtener copias de las que se sentirá orgulloso

La resolución no es un detalle técnico reservado a los fotógrafos experimentados. Es, sencillamente, lo que determina si su fotografía quedará bonita en papel o resultará decepcionante.

300 ppp en el formato final, un archivo original sin comprimir, un espacio de color sRGB y un encuadre comprobado previamente. Esto es lo que requiere una buena impresión. Se trata de hábitos que se adquieren rápidamente y que marcan una gran diferencia en el resultado final.

Del resto se encarga AgfaPhoto Print. Tintas, soportes y equipos calibrados para que sus recuerdos queden plasmados en papel exactamente como los ha imaginado. Porque una fotografía que merece ser impresa también merece serlo como es debido.

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